Retornemos al pasado caminando hacia delante.
Lleguemos al momento (¿podremos?) de sentarnos bajo un árbol, sobre la hierba húmeda, una mañana en la que sale el sol bañado por la lluvia nocturna, a ver cómo levanta, sin hacer más, perdiendo el tiempo, tan sólo platicando con quien está tirado contemplando el cielo que por momentos se vuelve más azul. Platicándonos intimidades. Bajo la bóveda de la mayor iglesia de este mundo.
¿El árbol podrá ser el internet?

1 Comments:
De nuevo una hermosa y romàntica descripciòn que me enamora. El contacto con la naturaleza es fascinante. Hoy, en mi ciudad, lo gozo constantemente. Angel tiene razòn, la ùltima frase desmerece mucho.
Vas bien, felicidades.
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